martes, 3 de junio de 2008

La economía se desacelera, pero ¿quién detendrá a los intereses?

Finalmente, el Gobierno tuvo que reconocer que se había “equivocado” en sus proyecciones de crecimiento económico para este año, y ahora utiliza un término que de seguro se pondrá muy de moda en los próximos meses: desaceleración.

Solbes no quiere hablar de crisis, prefiere hablar de desaceleración. Zapatero es más pesimista e insiste que a esa desaceleración hay que agregarle un poco más de gravedad.

Pero dejando la etimología a un lado, podemos decir que las cifras son cifras y rara vez se equivocan. La inflación ya alcanza 4,7%. El paro está en niveles históricos: sobre pasamos los 15 mil desempleados. Y las proyecciones de crecimiento para este año se redujeron a 2%.

Para quienes viven la cotidianidad económica no hay excusa que valga: la situación está mala, y punto. Siendo el talón de Aquiles la inestabilidad de los tipos de interés, únicos elementos que en ésta época muestran un crecimiento bastante favorable, para desgracia de muchos.

Los tipos de interés determinan todo en esta vida de dependencia financiera: el costo de los creditos, el precio de las divisas y, muy especialmente, el valor de las hipotecas.

El Fondo Monetario Internacional ha mejorado su previsión para la zona euro, pero ha pedido mucha cautela en el manejo de los tipos de interés, pues de esto dependerá que los “países euro” salgan airosos de la crisis mundial de los mercados financieros.

El Euribor fue el primero en llevarle la contraria a las peticiones del FMI, alcanzado su máximo histórico de 5% hace apenas unas horas. El resulta es más que obvio: las hipotecas se encarecerán más de 50 euros este mes.

Los creditos, uno de los principales protagonistas de esta crisis, siguen dando de qué hablar. El poder adquisitivo de los españoles se ha reducido lo que ha convertido a los prestamos en una herramienta de salvación, pero sólo hasta cierto punto, porque las condiciones de concesión se han endurecido al punto de que se ha reducido la oferta, pese a que hay mucha demanda.

Los creditos rapidos se han convertido en una de las opciones más buscadas, porque los intermediarios financieros los ofrecen con pocas condiciones, pero a un tipo de interés muy alto, sin estar sometidos a controles legales.

Todos sabemos ya quién dice si es desaceleración o si es crisis. También sabemos quienes son los principales expertos que hablan de la situación financiera actual. Pero lo que sigue sin responderse es quién controla la variación de los tipos de interés. ¿Acaso la mano invisible de Adam Smith?

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